22.8.08

El amor en los tiempos de Córdoba


–¿Lo vas a mirar hasta que se oculte?
–Ya se ocultó.
Dos que acaban de limpiar el baño
y se quitaron los pantalones
por una razón particular: la lavandina.
Calzoncillo y bombacha sobre acolchado de plumas,
era verdad que todo en el Universo se movía,
salvo la caldera del departamento que comparten
la arreglarán por cien pesos a pesar del
relativo primer nivel del inmueble
con preeminencia de molduras en los vértices
madera donde las curvas no llegan.
Llenan de baba la cama, ni las bocas dan ganas de cerrar
en el piso diez de un aliento simultáneo que llora soja.
–Mirá, se me cayó una lágrima:
–Es baba.
El mundo así dura un mundo, creen.
No se van a tapar.

2 comentarios:

Jaramillion dijo...

Muy bueno.

toto scurraby dijo...

es inevitable llenar de fluidos la catrera en esas situaciones