14.7.06

Las Ratas



Estaba por dormirme y me vine a la computadora, despacio, acá hace un frío de cagarse, y puse en el explorador doble ve doble ve doble ve punto fe de rata punto com punto ar. Tardó unos segundos, la máquina, se quedó pensando, la barra de abajo no sumó más de dos puntos, y finalmente se me vino el putísimo “No se puede mostrar la página”.

Recién entonces se me apareció el momento en el que entraba por primera vez al departamento de Falco, una tarde de 2002, para saber de qué se trataba Fe de Rata. Había mandado dos textos para que los leyeran, uno que ahora parece una cachetada y otro que todavía me parece que me gusta.

Entré y en la mesita de la cocina estaban Lamberti, muy serio, Elisa Ferrari, y Falco, más flaco, aunque parezca un tibio anagrama, parado junto a la ventana del fondo, donde solía colgar la ropa. Colgaba de la pared un cuadrado con casilleros donde había cosas, coleccionables, y me acuerdo de una llave. En uno de los cuadraditos había una llave.

“Él es de esos aburridos, lee a Borges, no le des pelota”, me había dicho el Fede de Lamberti.
Era verdad que Luciano estaba serio. Pero se estaba preparando.

Me fui del depto, mirando las cucarachas clavadas de la entrada, y poco después empecé a reunirme con ellos. Todavía estaba Santucho: pude presenciar la jugosísima discusión en el living, y la presentación del Agus Privitera, que entró a la revista con un texto que se titulaba “Vergüenza 8, Agustín 0”. Nos sentábamos en el piso y discutíamos pelotudeces, que siempre terminaban bien, y tomábamos cerveza, y hablábamos de las miserias.

Era tan simple.

Ahora, con la pantalla en blanco, no puedo evitar imaginarme un miércoles más, en ese lugar, con Falco, Lamberti, por qué no acompañado de Godoy, que bien hubiese venido, Elisa, la Elo que entraba dispuesta para pelear, el Agus riéndose solo en una esquina, la Sole Bossio callada la boca, Molinari mirando de reojo, el Seba Pons cantando bajito, y todos los otros, más Juan Crisis, El cadáver de El Tiempo pudriéndose, las dos bibliotecas tan atropelladas, la música oscurecida saliendo del equipito Philips negro, Falco diciendo “No sean culeados, che, limpien”, recibiéndome una noche en la puerta para estrecharme la mano, contento por la misoginia de un texto que había mandado, la Elo diciendo que en el periodismo se escriben cinco líneas y después punto y aparte, los que se asomaban a la ventana, los que querían café o té, los que preguntaban por qué carajo hacía tanto ruido esa heladera de mierda.

Lamberti, que en esa época tomaba agua, empinando botellas de vino espumante que siempre estaban blancas.

Si alguno de los citados lee esto, le quiero decir que muchas veces me pasa de imaginarme un numerito más de Fe de Rata, sólo uno más, haciendo un borrón de todo lo que hay ahora y juntándonos, tres veces en una misma semana, a leer, en los sillones vencidos, y a tomar cerveza.

5 comentarios:

L. dijo...

Vamos, vigna, no se ponga así. Todos podemos juntarnos a leer a Borges.

Anónimo dijo...

Se me acaba de borrar, supongo, lo que había escrito. Nro 1: ¿yo dije tal boludez?
Nro 2: Propongo volver a colgar el nro de Guerra, si nos e puede con la página, que cada uno en su blog levante los textos de ese número, que lamentablemente no se ponen viejos.

ah! eloísa quien firma

Anónimo dijo...

A mi también me da por ahí la sensación de que Fdr duró un poco más, que dura, que anda por ahí... y aunque no aparezca explicitamente, también me dan ganas de verlos un rato y tomar una cerveza y eso.
un abrazo,
seba

Anónimo dijo...

así que el anagrama es tibio...
no tengo los textos de guerra, alguien los tiene?
F.

Ellie Ferrara dijo...

A mí tambien FdR me da nostalgia. Y me acuerdo perfectamente de ese día, que también fue mi primer día. Supongo que visitar los blogs de cada uno, cruzarse por la calle de vez en cuando o verse en presentaciones de libros no es lo mismo. Pero también sirve.
Beso

Elisa

P.D.: A mí siempre me gustó lo que escribís, Vigna. Estaban buenos tus textos en FdR. ¿Cómo es eso de criticarse? :)